Manteca de karité: lípidos esenciales para una piel confortable
La manteca de karité es un emoliente vegetal clásico, valorado por su capacidad para nutrir, suavizar y reforzar la barrera cutánea. Rica en ácidos grasos y en una fracción insaponificable con propiedades calmantes, se integra especialmente bien en fórmulas orientadas a piel seca, sensibilizada o expuesta a condiciones ambientales agresivas.
En cosmética moderna, su uso no se limita a “hidratar”, sino a reconstruir el confort lipídico de la piel, algo clave cuando la barrera está comprometida.
En Skinpurity, la manteca de karité se incorpora de forma equilibrada, priorizando nutrición eficaz sin sensación excesivamente pesada.
Beneficios clave de la manteca de karité
La manteca de karité actúa principalmente como soporte lipídico:
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Aporta nutrición intensa, suavizando la superficie cutánea.
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Ayuda a reducir la pérdida de agua transepidérmica (TEWL) mediante una película protectora flexible.
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Contribuye al refuerzo de la barrera gracias a su contenido en ácidos grasos.
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Proporciona confort inmediato, reduciendo sensación de tirantez y aspereza.
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Mejora la elasticidad y la sensación de piel más flexible.
Resultados esperables con uso constante:
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Suavidad y confort: desde las primeras aplicaciones
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Mejora de sequedad y descamación: 1–2 semanas
Cómo actúa en la piel
A nivel cutáneo, la manteca de karité:
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Funciona como emoliente oclusivo suave, ayudando a retener agua en el estrato córneo.
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Aporta ácidos grasos esenciales que apoyan la reposición de lípidos epidérmicos.
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Su fracción insaponificable (fitoesteroles y otros compuestos) puede ejercer un efecto calmante y antioxidante leve.
En formulaciones Skinpurity, se utiliza como ingrediente de soporte estructural de la barrera, no como único activo, sino integrado dentro de sistemas equilibrados.
Manteca de karité en las fórmulas Skinpurity
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Vehículos habituales: cremas faciales y corporales nutritivas, bálsamos y productos reparadores.
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Concentración: ajustada según textura; en rostro se emplean porcentajes moderados para evitar pesadez.
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pH: no condiciona directamente el pH acuoso; se integra en emulsiones de pH fisiológico.
¿Para qué tipo de piel está indicada?
Especialmente indicada para:
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Piel seca o muy seca, con descamación o tirantez.
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Piel normal deshidratada, con zonas localizadas de sequedad.
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Piel sensible, siempre que tolere bien los aceites vegetales.
Preocupaciones frecuentes:
sequedad persistente, aspereza, barrera comprometida y pérdida de confort.
Compatibilidades y sinergias
La manteca de karité se integra bien con múltiples activos.
Sinergias destacadas:
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Karité + Ceramidas + Colesterol + Ácidos grasos → refuerzo integral de barrera.
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Karité + Glicerina + Ácido hialurónico → hidratación completa (agua + lípidos).
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Karité + Pantenol + Alantoína → efecto calmante y reparador.
En piel grasa o acneica, se prioriza su uso en texturas equilibradas o zonas específicas.
Tolerancia y seguridad
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Tolerancia: generalmente muy buena, incluso en piel sensible.
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Efectos secundarios: poco frecuentes; en piel muy grasa puede resultar oclusiva si se usa en exceso.
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Seguridad: ampliamente utilizada en cosmética, considerada segura incluso en embarazo y lactancia.
Cómo incorporarla a tu rutina
AM y/o PM, según la textura y el tipo de piel.
Orden orientativo:
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Limpieza suave
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Sérums específicos
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Crema con manteca de karité
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(AM) Protector solar
En piel muy seca puede usarse mañana y noche; en piel normal, suele reservarse para la noche o climas fríos.
